De: N.A. Gladish,
escribiendo desde algún patio sombreado en Ciudad De Reyes
Querido amigo y lector,
Ya estamos metidos de lleno. El año que acaba de comenzar se extiende ante nosotros como las 365 páginas de nuestro diario personal. Habiendo dejado atrás Enero y Febrero muchas de las “resoluciones de Año Nuevo” habrán desaparecido; pocas se habrán cumplido, y menos todavía llegarán al verano.
Personalmente no creo en este tipo de resoluciones, porque no veo la necesidad de esperar a una fecha concreta para decidirte a mejorar un aspecto de tu vida, el que sea.
En cualquier caso, si miramos hacia el futuro, digamos un año exacto… y volvemos la vista atrás a este día de hoy… y a estos meses del 2010 ¿qué veremos escritas en esas páginas? ¿Será una historia de salud, bienestar, romance y prosperidad? ¿O será una historia de miseria, pesar y tristeza? Sólo hay una cosa cierta: tú y yo seremos los autores de lo que escribamos en esas páginas.
Solamente piensa…cada uno de nosotros escribiendo su propia historia personal…y…
¡Podemos Hacer Que Sea
Como Queramos!
Honestamente, cada vez que me siento a escribir una de estas cartas dedico unos minutos a pensar en ti y en cada una de las personas que leerán mis palabras, y además de hacerme sentir muy próximo a todos mis lectores, me pregunto la forma en la que mis palabras mejorarán (mucho o poco) un aspecto de tu vida.
Y hablando de historias:
Hace unos días, releyendo las Eddas mientras me documentaba para un artículo (el último que voy a escribir sobre mitología nórdica), comencé a pensar en el poder que tienen las historias, los cuentos y las fábulas, las parábolas…y la manera en la que podemos abrirnos a estas historias y enriquecernos con su sabiduría.
Pero eso no es ningún secreto, ¿verdad? Sin embargo existe una trampa en la que es muy fácil caer si no se descubre a tiempo…pero que también es fácil de evitar cuando se conoce. Yo conozco esta trampa, y en un minuto voy a señalarla con una señal de “PELIGRO” para que también tú puedas esquivarla. ¿Cómo la descubrí?
Porque caí en ella.
Nadie me la mostró. No leí sobre ella, ni me vino la inspiración celestial. La descubrí porque a diferencia de esos profesores de biblioteca que tratan de enseñar algo que ellos nunca han vivido, yo estuve ahí, como un ladrón en un peligroso dungeon, arremangado entre las trampas tratando de descubrir cómo salir vivo de esta condenada trampa que me tenía atrapado.
Esta trampa tiene un nombre fácil de recordar “No Seas Un Espectador Cuando Puedes Ser Un Jugador” O dicho de otra forma:
¡Un Espectador Nunca Entenderá
Lo Que Es Ser Un Jugador!
Imagináos a Thor, poderoso con su martillo, respetado por sus amigos, su larga cabellera dorada al viento, metido en su palacio de Asgard de quinientas cuarenta habitaciones, más grande incluso que la casa de Odín…
sin haber combatido, sin haber luchado ni una sola vez en su vida, narrando hazañas ficticias desde la comodidad de un comedor.
No estoy hablando de regresar de la batalla y con una cerveza en la mano y una moza en el regazo narrar las gestas del día.
Estoy hablando de otra cosa. Estoy hablando de un Thor diferente, uno que cuenta las cosas sin haberlas vivido, que habla desde el conocimiento intelectual en lugar de hacerlo desde la experiencia…
…de un Thor que nunca sufrió una herida, pero que sabe que una herida tiene que doler porque le han contado que es doloroso; que imagina la fuerza y la mala baba de un gigante, pero que nunca se ha enfrentado a uno.
Creo que os vais haciendo una idea…y esa idea apesta.
Es probable que si te diese un folio en blanco y un lápiz y te pidiera que enumerases 5 cosas que te gustaría hacer pero que todavía no has hecho, no tardarías más de tres minutos en escribir esa lista.
Quizá con más de cinco cosas, quizá con menos. Pero sé que hacer esa lista te llevaría muy poco tiempo. Y sé incluso algunas de las razones por las que aún no has hecho las cosas de esa lista. Son las mismas razones que tiene todo el mundo (incluido yo) para no hacer algo que puede mejorar nuestras vidas.
Una es la falta de tiempo, ¿cierto?
La segunda es la falta de dinero.
Y finalmente llegamos a la última razón, la razón que cada vez que escucho hace que algo se encienda en mi interior. Es esta: “realmente no es necesario vivir algo en tus propias carnes para comprenderlo”. Bueno, verás… he aquí un ejemplo que ilustra muy claramente la diferencia entre el “conocimiento intelectual” y el “conocimiento conocimiento”: alguien que asiste a un concierto no se convierte en músico. Pero tengo más:
Los hombres no sabremos nunca lo que es dar a luz. Tampoco un hetero entenderá plenamente a un gay. Un no alcohólico nunca llegará a entender a un alcohólico. Y…
¡Un Espectador Nunca Entenderá
Lo Que Es Ser Un Jugador!
¿Por qué te estoy diciendo todo esto? (incluso te estoy diciendo algunas cosas que tal vez no quieras escuchar) Volvamos un momento atrás cuando te decía cómo me sentaba a escribir y pensaba en la manera en la que mis palabras podían ayudarte a ti y a esas 365 páginas en blanco (de las que ahora quedan unas 300)
Para alguien como yo que se preocupa por sus lectores lo más difícil es conseguir que mi mensaje sea real. Porque alguien que realmente entienda lo que quiero decir saldrá y vivirá su vida, y realmente escribirá sus propias 365 páginas.
Esa es la verdadera diferencia entre conocer algo “intelectualmente” …y “verdaderamente” conocer algo, o como alguna vez se ha dicho… es la diferencia entre conocimiento y sabiduría. Y la sabiduría sólo se consigue ensuciándose las manos, encontrándose en una situación y teniendo que salir de ella. O descubriendo que esta nueva situación te gusta y disfrutándola al máximo.
¿Recuerdas que dije que de las historias se puede aprender? ¿Recuerdas que también he dicho que hay una diferencia entre conocimiento y sabiduría?
Perfecto. Si también recuerdas que dije que hace unos días estuve releyendo las Eddas…ya tienes todos los elementos necesarios para comprender que esta historia de Thor es un gran ejemplo a la hora de entender la importancia de aprender experimentando las cosas:
En cierta ocasión Thor llega junto con Loki y sus compañeros de viaje a un castillo situado en una enorme planicie, propiedad de un gigante. El gigante les propone una serie de desafíos. Loki es el primero en aceptar el desafío, diciendo que él puede comer más rápido que nadie. Sin embargo el rey gigante llama a Logi, quien se come la carne, los huesos e incluso la bandeja de madera en la que la sirvieron. El sirviente que acompañaba a Thor asegura ser muy rápido, pero es vencido por Hugi, quien le dobla en velocidad. Por último Thor asegura, sediento como estaba, que nadie puede beber como él. El gigante le ofrece un cuerno, y Thor, por más que bebe apenas consigue que baje el nivel de la bebida. El gigante dice estar decepcionado, y le pide que trate de levantar a su gato del suelo, pero el Dios del Trueno apenas consigue moverlo. Después el gigante le pide que derrote a una anciana en combate, y Thor no es capaz de derrotarla.
Cuando están a punto de marcharse el gigante dice que sintió miedo ante la grandeza de Thor, y le explica que fueron ilusiones y trucos; pues Logi era en realidad un espíritu del fuego; Hugi era el pensamiento, que era más rápido que cualquier corredor. El cuerno contenía el agua de los océanos, y Thor bebió tanto que así comenzaron las mareas. El gato era en realidad la Serpiente de Asgard que rodea el mundo, y la anciana no era otra que la Muerte.
¿Te preguntas cómo acabó la historia? A martillazos, obviamente.

N.A.Gladish.
P.D. No me he quedado del todo satisfecho. Esta es una de las cosas más importantes que he tratado de comunicarte, y creo que aún quedan algunos cabos sueltos. Pero espero que tú seas capaz de unirlos por mí, porque a decir verdad las palabras resultan inadecuadas. Literalmente, tendrás que vivir por ti mismo lo que intento decirte para que tenga pleno sentido.
Si por alguna extraña razón no has sacado ninguna conclusión propia, lee la P.P.D.
P.P.D. Vive tu propia vida. Las historias están bien, pero no seas un espectador de la vida de los demás.



