Querido amigo,
Como puedes ver, aquí hay un archivo de audio que puedes descargarte ahora mismo y escuchar, si te apetece, mientras lees este nuevo relato. Sin embargo hay una segunda razón por la que esta pista de audio está aquí para tí ahora mismo…y te revelaré esta segunda razón al final de este post, porque… ¡Tengo que sacarme esto del pecho antes de que explote!
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Habían acampado bajo la égida de una gran piedra. A la izquierda las rocas estaban torcidas y melladas, y proyectaban formas horribles sbre ellos. Sin embargo no había pasado ni una hora cuando Faldarad les hizo levantar.
— ¡Vamos, Isidril!— Le dijo—. Pronto este no será un lugar agradable para un elfo.
— ¿Qué ocurre?
— Trasgos. Centenares de ellos. Vienen del Este, impulsados por las ansias de muerte.
Se pusieron en marcha. Celeanor guiaba a Hyrnir sin dilación, como si conociera cada piedra y cada recodo; nunca aminoraba el paso, y resoplaba con fuerza. Viraba una y otra vez, buscando un camino: subió a lo alto de una loma, y luego descendió a toda velocidad y torció hacia el sur siguiendo un viejo sendero empedrado. Más adelante, sobre la derecha comenzaba el bosque. Un gran clamor surgió de lo profundo. Los primeros trasgos y bestias asomaron de pronto, y encendieron un gran número de antorchas que incendiaron los lindes del bosque y tintaron de rojo sangre el cielo nocturno.
Isidril se fijó en la columna de antorchas, y los fuegos que se encendían en el corazón del bosque, y también en una espesa nube de humo negro que crecía y crecía. Endaril subió al caballo de Faldarad; con gran agilidad se giraba el elfo y disparaba, acertando la mayoría de las veces.
Cabalgaron hasta donde terminaba el empedrado. El sendero desaparecía a los pies de la montaña. Una delgada línea serpeaba por entre las rocas dentadas, semejante a un atajo peligroso que conducía hacia las alturas.
— Por aquí no podremos huir.
— No vamos a huir— contestó Faldarad con el rostro serio y los ojos encendidos.
Faldarad preparó la espada.
— ¡Aquí no venceréis, Trasgos de La Sombra! —bramó Déoreth.
Isidril descargó el arco. Era tal su fuerza que atravesaba a un lobo de parte a parte, y a los trasgos de dos en dos. La luz del fuego arrancaba destellos de las armaduras de las criaturas. Su piel era verdosa y áspera, con manchas semejantes a sangre coagulada.
Nada se reflejaba en la negra oscuridad de sus ojos.
Muchos perdieron la vida por las flechas antes siquiera de llegar hasta ellos. Pero eran muy numerosos, y también llegaban desde los lados, y los elfos no podían detenerlos todos. Déoreth degolló al primero, y mató a un segundo, y otro más. A su lado, Faldarad acabó con dos enormes lobos. Los Elfos centraron sus flechas certeras en los trasgos; un grupo de ellos subía ahora por el flanco: eran altos y fuertes, y se protegían con armaduras oxidadas y portaban grandes hachas y escudos. La lluvia de flechas de los Elfos les salió al paso, y solamente uno de ellos llegó hasta Faldarad. Cayó decapitado.
Mas he aquí que en aquel preciso instante resonó en la noche el feroz rugido de los tambores. Era un sonido pavoroso, una marcha de guerra que enfurecía a las bestias.
Los trasgos atacaron con fuerzas renovadas, impelidos por un viento sombrío y una malicia indomable. Pues en el corazón del anillo de fuego se encontraba Ghorum el Manco, rodeado por altos trasgos que portaban largas lanzas. Había sido un Capitán Orco en el pasado, y había adquirido poder y gloria matando elfos. Valindor Rey le cortó la mano en la guerra, y Ghorum se refugió en las minas. Ahora había vuelto, más fuerte que antes, aunque no era sino un segundón de señores mayores.
— ¡No desesperéis! — gritó Faldarad, y se lanzó a la pelea. La espada forjada por Finrast cortaba lanzas como un hacha que corta las ramas de los árboles. Pero cuando hubo matado a cinco llegó Ghorum, y entablaron un terrible combate, y parecían dos serpientes que se enroscaban para matarse.
— ¡Escoria humana! – chillaban los trasgos en torno a Faldarad—. ¡Serás nuestra comida!
En pocos segundos Faldarad se encontró rodeado. Los trasgos trataban de alcanzarlo golpeándolo desde la espalda, mientras que Ghorum no paraba de acosarlo con la gran lanza que manejaba con su mano sana. Endaril alcanzó a Ghorum en el cuello; se desplomó, muerto, y dejó caer la pesada lanza. Al verlo ahí tirado los trasgos gritaron y echaron a correr.
— Vamos, Faldarad — le dijo Endaril —: aún quedan algunos por aquí.
— Has acabado con su caudillo.
Endaril miró el cuerpo sin vida de Ghorum — No ha sido difícil ¡Está manco! —bromeó.
— Vayamos donde seamos útiles.
Algunos trasgos más perdieron la vida mientras huían. Cuando se alejaron al fin el grupo se reunió de nuevo. Quemaron los cuerpos, y las llamas duraron toda la noche. Al amanecer habían llegado al largo brazo occidental de Air Gangion. Dos picos destacaban sobre los demás: Fingul y Kurnathgald.
— ¡Los altos picos de Air Gangion! —exclamó Faldarad —. Visten de blanco todo el año: en Kurnathgald abundan los arroyos, y el agua es tan pura que cura la fatiga. Fingul es el más alto, y el más floreado, y el sol acaricia su piel durante muchas horas cada día. Hay un estanque a sus pies que en invierno está siempre helado. No podemos ir por allí, porque el río quebró la presa hace muchos años, inundando el único sendero. Pero atravesaremos por el llano.
Isidril le preguntó por qué construyeron una presa, y cuándo y cómo fue que se quebró, y mientras cabalgaban Faldarad le habló de Anglaron en Constructor y de la necesidad de erigir una fortaleza en Faen Orduin para controlar Caradnor.

N.A.Gladish,
alias El Daño De Ghorum.
P.D. Como te dije al principio existen dos razones para que haya puesto esta pista de audio. La primera era una recomendación personal, ya que podías escucharla mientras leías (aunque entendería perfectamente que hayas continuado con tu música favorita, porque personalmente no me gustan esos blogs en los que salta automáticamente un reproductor con alguna canción que normalmente no me gusta). O quizá te gusta leer en silencio: por eso la elección era tuya. Ahora la segunda razón…
La semana pasada anunciaba desde Ciudad de Reyes en Facebook algo inusual…y lo hacia con la siguiente frase:
“Si un amigo tuyo se hace fan de Ciudad De Reyes, recibirás un regalo”
A continuación entraba a detallarte en qué iba a consistir tu premio. Estas son algunas de sus características:
* Un tema inédito y exclusivo para unos pocos.
* Más de 3 minutos de canción, en sonido 5.1, masterizada digitalmente, que te recordará los temas de tus pelis y videojuegos favoritos.
*¿Quizá el primer tema de una banda sonora de Ciudad de Reyes para un limitado grupo de fans?
Lo que tengo que decir es…WOW!!
Sabía que esta idea iba a resonar en la gente pero no imaginaba que tendría toda la actividad que ha tenido. De más está decir que os lo agradezco profundamente. Tal vez no lo sepas, pero en un fin de semana los fans de Ciudad de Reyes se han duplicado.
Ahora es cuando me toca darte lo prometido. Esta es la (segunda) razón por la que puedes descargarte el tema de Fwinhyr:
¡Porque Te Lo Has Ganado!
Es tan sencillo como seleccionarlo con el botón derecho y elegir “save target as“ y ya es tuyo.
Pudiera ser que tú seas uno de esos amigos que se hizo fan por recomendación. Si ese es el caso, por favor ¡haz lo mismo! Recomienda a tus amigos esta página, porque como puedes ver a todos a quienes se la recomendaron les encanta.



